sábado, 15 de noviembre de 2025

🍷 VINO INQUIETO

A veces el vacío me observa desde la ventana,

y no, no soy yo el enemigo,

solo un pasajero que atraviesa este camino.


A vueltas con el vaso de vino

derramo el tiempo en gotas de silencio

que nutren el presente ahogado en el pecho.


Y así fluye el destino,

como ese río

que, después de bajar la montaña,

se entrega al mar de la calma.


Y aquí estoy, en un horizonte eclipsado,

sin rayos de sol,

bebiendo del mar salado;

inyectando su sal en mis venas,

esperando que el amanecer helado

se derrita con los primeros rayos.


Insaciables llegamos, buscando una verdad

que alimente los sueños

y alivie la infinita sed, esa

que nos hace enloquecer.


Amantes del silencio, viajeros del alma:

siempre nos encontramos en ese refugio aislado

donde la rabia se tiñe de pausa.

Y no, ya no duele:

tan solo se integra,

pintando la piel que yacía muerta.


No soy hija de la calma;

fui prisionera del errante.

Ahora silencio las ansias

y enciendo el torbellino.

No hay paz en mi pecho,

solo este vino inquieto

que me arde por dentro.


Lo inmutable, solo espera despertar.

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