solo hay mares que acallan
lo que nunca despertó.
la rabia impávida se palpa
en lo que nunca sucedió.
hoy partes con la espada guardada,
esa que no rompió el ardor.
a pesar del intento, no hubo tensión,
y qué ingenua mi voz
al no entender tu verso.
hoy volvemos al mar de calma,
esa que transforma almas:
tú, viajero de versos,
y yo, errante sin miedo.
paso a paso, el hielo
se transforma en fuego.
viajante, sigue tu camino adelante:
no hay tregua,
la batalla terminó.
tick tack hace el reloj,
porque la pausa
nunca va a ser redención.
y aunque las entrañas aprieten,
duelan y nublen la mente,
encontrarán su propio lugar,
su lugar ardiente.
y cuando las piernas pesen
y el fuego palpite,
encontrarás la verdad
que siempre quisiste.
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