martes, 18 de noviembre de 2025

La pecera bicolor

 Observadora como siempre,

me ardía la curiosidad:

qué tenía aquella pecera

que escondía tanta verdad.


Desde lejos siempre pude verla,

etérea,

casi transparente,

pero al acercarme

siempre la encuentro

opaca,

oscura y tenue:

tu agua, capaz de transmutar

el color en tiempo

y la soledad en verdad.


A veces, mi despiste

me hace olvidar que sigues allí,

atrapada en el fondo

de esta enorme habitación.


Cuando la soledad me atrapa,

ella me guía:

sin palabras,

sin prisa,

sin pausa,


y de repente

me encuentro

abrazada a ti.


Pecera bicolor,

cuánta verdad encierras

en esas pequeñas capas de agua

que aparecen

y se dispersan.


Siempre vuelvo a ti,

queriendo beber,

al igual que en mi niñez:

calmando el ansia,

saciando mi sed.


Y ahora, al acercarme,

lo siento:

siento el dolor,

y la verdad se revela.


Comprendo, por fin,

qué guarda esta pecera:


lo infinitamente hondo,

que ni la Viuda

pudo intentar robar.


Ay, maldita ausencia,

que me arrastras a s

oñar

con esa estrella

que me mira

desde su inmenso mar.


No hay comentarios:

Publicar un comentario