Entre una copa de vino y un café helado se dividió la historia.
En ese vaivén de temperatura que deja el pálpito en la boca.
Entre el tumulto de la euforia y el silencio de la rutina, no había hueco que pasará desapercibido.
Las semillas que siembras , algún día son recogidas y después de plantarlas en silencio ahora crecen y descubro a mi gran girasol.
Radiando , volteando en busca de ese sol que le da vida y color.
Ha madurado la herida y ahora sabemos amar, amar en la distancia , amar sin responsabilidad.
Gracias por enseñarme tanto; gracias por tanta verdad
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