domingo, 13 de julio de 2025

 Otra vez se repite el ciclo  

y se mezclan sentimientos, experiencia e hitos.  

Se ha revelado la magia y, esta vez, enfrentamos  

cara a cara la verdad:  

no hay nada, ni espada,  

solo un escudo para parar las balas.


Mi corazón se encoje  

pues de nada sirven las historias vividas  

cuando el ego se impone.  

Olvidamos el rito más humano:  

aceptar lo que nos toca,  

pues el tiempo lo ha bordado.


¿Qué importa si el camino se ha disuelto?  

No hay angustia, no hay reto;  

el control del poder sigue siendo tu centro.  

¿Qué voy a hacer  

si la bestia ha decorado al ser  

que habitaba en tu cuerpo?  

¿Dime, cómo parar sin sentirme herida?


No queda rastro del retrato que conocía;  

ahora no sé quién eres, ni cómo vestías.


Azul invierno en la ventana:  

horizonte detenido,  

tierra solo mojada.

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